Tenía pocos años y recuerdo
que miraba con infinita ternura
que sus manos ajadas por la vida
me daban seguridad y ternura
Recuerdo su figura junto a la hornilla
cocinando en esos días de invierno
atizando el fuego con paciencia
perfumando de humo todo su cuerpo
No olvido esa sonrisa en sus labios
cuando la alegraba con alguna travesura
la sonrisa más sincera y bondadosa
que ha tenido jamás persona alguna
Dar la vida por todos los que amaba
parecia ser su gran filosofía
entregar sin esperar nada a cambio
entregar era su vida día a día
Esa mirada tierna y dulce
esa sonrisa y apurado caminar
esa figura de alguien bueno
alguien que jamás se ha de olvidar
Porque no se olvida lo que se ama
y tampoco muere el alma serena
porque siempre nos ha de acompañar
esa gran mujer que fue mi abuela
Abuelita, tú conmigo y yo contigo por siempre
Febrero 1999.
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